Pánico en el aeropuerto

Decir que este año llevo ya varios regalos de navidad adelantados es quedarse corto, he tenido una suerte brutal de poder llegar a Barcelona y encima con todos mis cacharros!!

Los regalos que me han hecho antes de navidad son 3:

1- Nadja me regaló una de las chocolatinas que le regalé al terminar el juego del calendario de adviento. Esta niña es un sol aunque a veces me deje la casa hecha un Cristo.

2- Un billete de avión nuevo por parte de mis padres, ya que fui tan lerda que reservé el billete de navidad con la destinación cambiada (vamos, como si se suponiera que trabajo en Barcelona y mi familia viviera en Alemania…). Tuve suerte de poder apañarmelas para que nos devolvieran las tasas de vuelo gracias a la información de Kadisha y Michaela.

3- los señores de Lufthansa que me dieron el regalo más bestia de navidad, y que es de ello de lo que os quiero hablar hoy…

Me encontraba yo el día 24 ya lista para ir a facturar en el aeropuerto de Frankfurt.

Tenía mi carro para llevar el equipaje, que pesaba la friolera de 44 quilos, casi lo mismo que servidora…

Tras dar varias vueltas, conseguí hacer el check in y encontrar la ventanilla dónde facturar mi equipaje: una maleta de dimensiones grotescas y mi bajo.

De equipaje de mano llevaba mi bolso a reventar, una bolsacon un cuadro y una planta que tampoco era demasiado pequeña…

Al llegar a la ventanilla, la chica me dijo que llevaba exceso de peso y que tendría que pagar.

Visto que la otra vez que volé (pero con Clickair) me cobraron 20 euros por el bajo y 20 por el exceso de peso, pensé que esta vez estaba preparada con los 60 euros que llevaba en mi monedero y pasé de preguntarle a cuanto subía la broma y le dije: “si, si, ya lo sé”.

Tras eso, me dirigí a la ventanilla para pagar mi equipaje dónde me encontré con un chico muy simpàtico.

El chico buscó por el ordenador la tarifa que debía aplicar a mi equipaje y dijo lo siguiente: “veamos… Barcelona… zona 3… 15 euros por quilo… y llevas 20 quilos extra…”

Al pronunciar esas palabras, noté como un escalofrío recorrió mi espina dorsal y como mi piel adquirió un color blanco todavía más reluciente que el que tengo habitualmente…

El chico: “son 300 euros”

Al decir aquello, quería fundirme…

Le tuve que decir que solo llevaba 60 euros y que qué podía hacer, que si lo podía pagar en Barcelona, que si…

Se limitó a decirme que me fuera de nuevo a hablar con su compañera.

Y asi lo hice, eso si, por el camino a la siguiente ventanilla me puse  a blasfemar para descargar el cabreo que tenía conmigo misma…

Al llegar a la ventanilla, la chica me dijo que esperara un momento que tenía que llamar a su jefa para ver como solucionabamos el problema de mi equipaje.

Esperé unos 5 minutos mientras le ponía los mismos ojos que el gatito de Shrek a la chica de la ventanilla esperando que se produjera el milagro, aunque sabía que la suerte no estaba conmigo.

La chica colgó y los nervios me hicieron entender que “me ha dicho que puedes volar, pero que Lufthansa se queda con tu equipaje como regalo de navidad”

Al entender algo tan absurdo e imaginarme a el jefe de Lufthansa revolcandose entre mi ropa a modo de depravado sexual, le dije que me repitiera la respuesta:

“me han dicho que puedes volar y que Lufthansa te regala la facturación del equipaje que te falta, con que pagues los 60 euros que llevas hay bastante”.

Al decirme aquello, saqué de mi bolsa una bola de navidad enoooorme con bombones y se lo dí a la chica mientras le di gracias.

Al ir a la otra ventanilla a pagar le di al muchacho los 60 euros más 5 euros que llevaba sueltos y que el chico no quería coger, mientras casi salto la ventanilla y le planto un beso para darle las gracias.

Me habían salvado la navidad 😀

Ahora solo me quedaba correr por los pasillos del aeropuerto de Frankfurt con mi planta para llegar hasta el aeropuerto de Zurich y posteriormente a Barcelona.

Si os soy sincera, ha sido el mejor regalo de navidad, ya que si no llega a funcionar, me quedo aqui en Bensheim a pasar la navidad :S

Otra cosa que quería comentar y que me sorprendió, fue que volé en Air Swiss y que de Suiza a Barcelona, nos hicieron guía turistica des del avión en plan: “si miran a su derecha pueden ver los maravillosos picos del Montblanc…” 

Toda una experiencia pero… espero no volver a pasar por una situación tan estresante :S!

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