el maratoniano Test DaF I

El miércoles día 22 descubrí los límites de mi cuerpo y mi mente con el que iba a ser el exámen más traumático (a la par que el más surrealista) al cuál me he enfrentado hasta el momento: el test DaF.

Mi preparación para tal batalla empezó el sábado pasado, cuándo al salir por Neuss con Jörg para encontrarnos con Claudia, Kati, “Paco” y Benni opté por pasar por un badulaque para conseguirme mi “doping”.

Normalmente no suelo doparme para los exámenes pero… cuando te vas a enfrentar al Test DaF y tus manos y tus ojos no se han posado en un libro de gramática desde que estudiabas en la UB (vamos, que no he hecho ni el huevo desde que estoy aqui) cualquier ayuda que puedas autosubministrarte es poca. Así que ni corta ni perezosa, entré en el badulaque turco y tomé una botella de litro de Red Bull (tened en cuenta que soy hipersensible a la cafeína. Un té = problemas para dormir, 1 Red Bull = no duermo en dos días, 1 litro de Red Bull en 2 días = como si me hubiera metido un chute de Speed).

Jörg al ver que salía de la tienda con aires sonrientes y ese botellón en mis pezuñas, me echó bronca y me sugirió que no lo hiciera, y le dije que de acuerdo, que durante el finde no lo haría, pero que el lunes… empezaría.

Jörg, consciente de lo cabezota que soy, me dijo que hiciera lo que me diera la gana, por lo cual el lunes, empecé a doparme.

Debo decir que los primeros tragos fueron difíciles, aquello sabe a rayos!

Pero tras un par de ellos, ya me bebía el Red Bull como si fuera agua e incluso noté que tenía estados anímicos algo peculiares… Había momentos en que miraba el libro de gramática y me reía histéricamente, otros temblaba de miedo y de frío, otros tenía que levantarme y andar con la habitación con el libro…

La única manera de hacerme dormir tanto el lunes como el martes fue agotarme tanto mental (estudiar a saco durante horas) cómo físicamente (2 horas de abdominales). Por consiguiente también tenía más hambre y los críos me miraban con temor al ver mi cara, que venía a ser algo así:

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Solo diré que los críos me tenían más respeto… XD

Los dos días de doping pasaron y el miércoles por fin llegó.

Me encontraba a las 5 de la mañana despierta, lista para salir corriendo de casa en dirección a la estación de Düsseldorf, dónde Serena me esperaba a las 7 (entre que me vestía y la hora de viaje, tenía que prepararme  a horas australes).

A las 7:30, Serena llegó y Lucia también y tras eso nos embarcamos en la odisea hasta la universidad de Düsseldorf, dónde una maratón nos esperaba…

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