mi madre y yo

En la anterior publicación me sorpredía el parecido físico con mi madre a través de una foto de cuando ella tenía mi edad (desde siempre se me había dicho que yo me parecía más a mi padre…), ayer me vi sorprendida al ver que la semejanza va más allá del físico.

Hace ya un par de semanas empecé a tener algunos roces con la familia para la cual trabajo debido a mis despistes.

Desde siempre me he caracterizado por ser tremendamente despistada y desorganizada, y para ser franca, esto me ha dado más de un quebradero de cabeza no solo a nivel laboral sinó también a nivel personal; desde creerme que era algo “limitada” intelectualmente o que padecía algún trastorno psicológico hasta llegar a la frustración y por consiguiente depresión al ver que no sabía cómo poner remedio a mi problema.

Normalmente cuando uno tiene un problema concreto, le pone remedio fácilmente. Se identifica la fuente de tu problema, qué es lo que lo ha originado, cada cuando se produce, etc…

Pero cuando hablamos de ser despistado, el tema se te puede ir de las manos facilmente.

Cuando solucionas una cosa va y se te olvida otra, y cuando consigues solucionar las dos, entonces te olvidas de algo que hasta ahora nunca te habías olvidado, y esto acaba originando frustración y ver que no puedes controlar tus propias acciones.

El resultado como ya comento, es la depresión.

Debido estos roces con mi familia de acogida hará cosa de 2 semanas, empecé a buscar soluciones via internet, pensé que lo primero que tendría que hacer era empezar por identificar el problema.

Creí que mi problema era un déficit de atención y por consiguiente busqué por la wikipedia información sobre semejante trastorno.

El resultado a groso modo según la web era que se trata de personas con carácter dificil, tendéncia a la depresión y que de no ser medicadas, los síntomas de este trastorno pueden volverse cada vez más exagerados. Y lo peor de todo es que era crónico…

Visto esto, pensé en hablar del tema con mi madre, y para mi sorpresa la mujer leyó el artículo y me soltó un: “sí, ya lo he leído, veo que es el perfil de alguien que tu y yo conocemos pero… a santo de qué me enseñas esto ahora?”

Me quedé perpleja ante mi portátil y le dije que me sentía identificada con los síntomas que describían en la web . Mi madre me puso un icono sonriente (hablamos a través del MSN) y me dijo que en qué me basaba para sacar semejantes conclusiones.

Se lo argumenté y la mujer se echó a reír y tras eso me dijo: a ver, tienes tu problemas con drogas y/o alcohol? que yo sepa no. Tienes problemas para mantener relaciones duraderas? si mal no recuerdo a Lluís lo conoces desde hace más de 5 años y seguís siendo la mar de amigos…

Uno a uno mi madre se fue cargando mis argumentos, y me vi nuevamente perdida.

Le comenté el problema que tenía y que no era algo que me hubiera aparecido de la noche a la mañana sino que ya hacía años que lo arrastraba, y que contra más intentaba solucionarlo, peor.

Mi madre fue clara y directa: “Marta, no te das cuenta pero desde que tuviste el problema ese a los 14 años que estás constantemente en tensión. No te das cuenta porque como siempre estás asi, has llegado a creerte que ese es tu estado natural, que es así cómo estás cuando estás realmente relajada, pero no es así.”

Me paré un momento y pensé en lo que me acababa de decir.

Es cierto que a partir de los 14 años empecé a tener problemas por mi temperamento nervioso: insomnio, ansiedad,…

Seguí hablando con ella y le pregunté si alguno de mis profesores anteriores le había comentado algo sobre mi capacidad intelectual y su respuesta fue: “si, me dijeron que tenías capacidad para hacer más cosas, lo que no entendían el porqué, no te esforzabas”.

Y acabó resumiendo la frase con un: “es lo mismo que quien tiene un Ferrari y no tiene el carnet de conducir. No te sirve de nada si no sabes como utilizarlo, y en tu caso, visto que padeces el mismo problema que yo, debes aprender primero a relajarte para poder sacar provecho de tus capacidades.”

Asi que … creo que por fin, ahora que he descubierto el problema gracias al psicoanalisis realizado por mi madre a través de su propia experiencia, puedo empezar a buscar herramientas para aprender a relajarme y sobretodo para aprender a hacer las cosas de 1 en 1 y dejar de pensar en 30 cosas a la vez.

Empezaré intentando descubrir cuándo estoy realmente relajada y cuando estoy tensa, cosa que por ahora me resulta realmente dificil a pesar de que a simple vista resulte la mar de fácil… Veremos cómo irá el experimento.

Gracias mama! 🙂

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