Autoreflexión I

Ayer fue una noche fantástica, a pesar de que llegué a casa con un extraño sabor agridulce por culpa de mein alte Leid (mi vieja cruz/dolor), los celos.

Esta semana leí el artículo de J.Malonda sobre este tema y lejos de sentirme mal o de tachar la actitud que él tomaba era de una persona fría y sin sentimientos, sentí envidia.

Me gustaría llegar al punto de poder establecer los límites de “mi propiedad” (por decirlo de una manera) hasta dónde alcanza mi piel, es decir, dejar de sentirme mal por culpa de los celos, dejar de creer que las etiquetas “novios”, “pareja”, etc… tienen un valor más allá de “vamos a ser compañeros en el largo camino de la vida pero no por ello voy a girar a tu alrededor las 24 horas del día, ni voy a ser tuyo/a”.

Ayer gracias a S y los chicos R, E y M, apredí muchísimo.

A medida que avanzaba la noche, me di cuenta de que S había dejado de ser esa muchachita tímida que conocí en el cole de monjas y que ahora se atrevía con lo que le echaran, es decir, por fin se sentía libre de expresarse y de comentar las cosas que antes nunca se hubiera atrevido a hacer y más delante de chicos sin cortarse, y parecía ser que los chicos se lo pasaban genial bromeando con ella.

En un primer momento me sentí algo extraña (hace tiempo solía ser yo quien tomaba ese rol) pero tras pasar unos minutos, decidí relajarme y disfrutar de la velada con todos ellos para acabar dando paso al hecho de sentirme orgullosa por cómo S había cambiado 🙂

Me alegró ver que se lo pasó bien y ver que por fin había dejado de tener miedo.

Por lo que a los chicos respecta, creí en un primer momento que E, tiraba los cacharros a S, pero antes de entrar en pensamientos absurdos, decidí analizar la situación de la manera más objetiva que pude. Hice la siguiente reflexión: 1- E y yo sólo somos amigos, 2- quizás estaba sacando las cosas de contexto por estar “mal acostumbrada” a ser el centro cuando se trata de hacer bromas, 3- por encima de todo S y E son mis amigos y para mi eso es crucial.

Y tras quitarme de encima esos pensamientos absurdos que duraron lo que dura un cubata en manos de la Courtney Love, seguí haciendo broma con todos cómo siempre. reconozco que fue una velada genial.

Al llegar a casa noté el sabor agridulce de la velada debido a que vi que sigo teniendo distorsión.

Cuando ya estaba acostada en mi cama, recibí un sms de E en el cual me daba las gracias por la velada, que se alegraba de haberme vuelto a ver y que se lo había pasado genial con nosotros.

El sentimiento agridulce venía a que me sentí mal por la distorsión de los hecho que tuve al principio de la velada (por lo que os acabo de comentar). Me sabe mal seguir teniendo algo de distorsión en cuanto a la representación de la realidad se refiere, pero me alegré de que a medida que pasa el tiempo, me vuelvo más racional y sé mejor cuándo estoy “delirando” y debo dejar de hacerme pajas mentales y disfrutar del momento cómo hice ayer, y cuándo las cosas pasan de castaño oscuro.

Sea como sea la velada fue genial y espero que esta noche se repita. 🙂

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