El teatro y la concentración

Ayer fue un día bastante interesante a nivel personal. 

Resulta que llevaba tiempo planteándome cambiar mi actitud respecto a cierta conducta que estaba adoptando últimamente. 

Desde siempre he sido una persona que me gusta solucionar mis propios problemas pero a la vez, si me toca una persona que considero más competente que yo, suelo relajarme y dejar que lleve el mando (sigo haciendo mi trabajo pero realizo consultas cada dos por tres por miedo a equivocarme, y lo peor es que las respuestas que suelen darme, soy consciente que las podría haber encontrado si me centrara en el problema). 

El caso es que ayer era el último día de esta persona en nuestro departamento y decidí cambiar mi actitud radicalmente. Me dediqué a centrarme en todo el trabajo que tenía delante y sobretodo, realizar el mínimo de preguntas (en todo el día solo consulté dos cosas). 

Otra de las cosas que hice fue centrarme durante 5 minutos en el problema que no sabía como resolver y tras reflexionar, voilà! Respuesta encontrada y acertada!

Viendo el buen resultado que me dio este experimento, decidí aplicarlo al curso de teatro al que estoy asistiendo.

Ayer tenía 2 horas libres antes del curso. Me sentía muy tentada de ir a mirar unas Vibram’s para salir a correr y a la vez tenía ganas de seguir probando mi experimento del día.

Finalmente mi curiosidad venció a mi alma consumista, y me fui a la academia de teatro.

Para aquel día, tenía que representar un rol (choni) que es totalmente opuesto a mi forma de ser, así que al llegar a la academia antes de hora, decidí reservar una salita y leer el texto una vez tras otra y visionar cada una de las acciones que realizaría en mi interpretación mientras esperaba a que llegara mi compañera para ensayar. 

El resultado fue que cuando lo interpreté con ella e incluso delante del resto de compañeros, había llegado al punto en que no me costaba interpretar el rol y meterme en la piel del personaje. 

El siguiente ejercicio y que me llevó un paso más allá, se trataba de que en la clase de teatro nos propusieron una situación determinada y grabar nuestra voz narrando lo que veíamos y sentíamos y posteriormente poner solamente la grabación de la voz y interpretar con gestos lo que íbamos contando. 

Al realizar la grabación de mi voz, me vi a mi misma en la situación que estaba contando, de hecho me olvidé de que mis compañeros estaban allí, y cuando llegó la hora de representar con gestos faciales lo que estaba contando, conseguí realmente pensar lo que contaba y me resultó sumamente fácil y efectivo (la profe y los compañeros quedaron entusiasmados).

Así que ayer descubrí como superar uno de mis handicaps. 

Este último ejercicio también me sirvió para ver que los pensamientos en mi cabeza van a 2000 por hora, así que creo que ya tengo otro reto… 😉

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